ANEMIA INFECCIOSA EQUINA (AIE)
La Anemia Infecciosa Equina es una enfermedad vírica crónica, exclusiva de los équidos, causada por el virus perteneciente al género Lentivirus, (familia Retroviridae).
Su importancia clínica, es elevada por ser una infección vitalicia, recidivante y letal en las formas agudas e incapacitante en las crónicas. Asimismo, presenta una relevancia económica, por las bajas y sacrificios que esta conlleva, por el coste de medidas diagnósticas y profilácticas, por las limitaciones y prohibiciones del tráfico de seropositivos. Su impacto sanitario también es importante, debido a que afecta al hombre, causando una enteropatía febril aguda recidivante, con viremia persistente.

Las especies sensibles son los équidos, especialmente el caballo. Estos animales son susceptibles cuando se exponen a circunstancias estresantes, tales como trabajo intenso, altas temperaturas, gestación o tratamientos con fármacos esteroideos; la incidencia de contagio es elevada. No existe ninguna vacuna ni tratamiento etiológico eficaz; la aplicación de antianémicos, la alimentación adecuada y un buen cuidado, pueden espaciar las recidivas, pero el animal sigue expuesto a padecerlas, convirtiéndose en un portador permanente. Por tanto, está contraindicado, especialmente en áreas no enzoóticas.

Se combate mediante medidas higiénico-sanitarias preventivas, como: evitar la exposición a los vectores y proteger de éstos a los animales, desinfección cuidadosa del material quirúrgico y los arreos, y la limitación (previo diagnóstico) del comercio y el movimiento de équidos.
SÍNTOMAS
Período de incubación de 7 a 21 días.
• Forma aguda
Es característica de los caballos, que entran en contacto por primera vez con el virus. Se caracteriza por: fiebre alta, anorexia, debilidad, sudoración profusa y descarga nasal serosa, taquicardia con pulso débil y taquipnea, intensa anemia anisocítica, ictericia, heces hemorrágicas y petequias en mucosas. Su curso es de 5 a 30 días; mortal en el 30% de los casos, o con lenta recuperación.
• Forma subaguda
Caracterizada por recidivas de gran intensidad y corta duración, cualquiera de las cuales puede ser mortal; de presentación muy regular durante los primeros meses, con aparente normalidad en los intervalos, y más espaciada después, señalando el paso a la forma crónica.
• Forma crónica
Se presenta con un cuadro febril persistente, anemia y globulinemia persistente, debilidad muscular, marcha insegura, caquexia progresiva sin anorexia, arritmias y debilidad cardíaca con edema.
TRANSMISIÓN
El más frecuente es el contagio mecánico indirecto vehiculado por picaduras de moscas del género Stomoxys, tábanos del género Tabanus y Chrysops y mosquitos Anopheles, cuya presencia se ve favorecida por la existencia de una adecuada temperatura, humedad y vegetación.

La transmisión también se puede verificar indirectamente a partir de utilería, fómites e instrumentos quirúrgicos. Es factible un contagio directo horizontal por vía venérea o vertical, por vía transplacentaria. La infección intrauterina puede no ser letal, dando lugar a un portador congénito.
DIAGNÓSTICO

Clínico-epizootiológico-lesional: de valor presuntivo. Requiere diferenciar de la anemia primaria hemolítica autoinmune, que responde a los esteroides; de las intoxicaciones por hemolíticos y anticoagulantes; de las piroplasmosis, la leptospirosis y la arteritis vírica. Por laboratorio: serológico, por determinación de anticuerpos circulantes de Lentivirus, Familia Retroviridae.